Llueve sin cesar
gotas cristalinas resbalan por el cristal,
yo maravillada las miro
en su carrera hacia el final.
Su olor peculiar se filtra por mi ventana
cierro los ojos y escucho su cantar,
su sonido envolvente
que amortigua mi pesar.
La lluvia me relaja me impide pensar,
nada de ansiedad, solo paz.
Salgo fuera y miro hacia arriba
dejo que las gotas recorran mi cara,
me limpian;
noto su frescura invadir mi alma,
me miman.
Son como toneladas de lagrimas reprimidas
saliendo todas en libertad.
Abro los ojos y me miro
estoy empapada, helada,
y corro sonriendo al calor de mi hogar.
Lo mojo todo al pasar
y las carcajadas salen de mi interior
en un histérico cantar.
Calada hasta los huesos caigo de rodillas,
y miro el fuego en su eterno bailar
sonrío… me siento joven, me siento libre,me siento con ganas de soñar.
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